Los 3 mayores mitos de la aleta de tiburon

sopa aleta tiburonLa sopa de aleta de tiburón es deliciosa. No es cierto!!! De hecho la aleta de tiburón en si es insípida y de contenido nutritivo prácticamente nulo. Se valoran más por su textura que por su sabor. Se sirve generalmente en caldo de pollo, con setas y cerdo para realzar la textura y el sabor. Es una sopa considerada como una delicia en China quienes en su cultura culinaria tienen recetas que involucran tripas, cartílagos, cabezas, garras de aves, etcétera.

La aleta de tiburón cura el cáncer. Falso!!! No existen estudios científicos que demuestren que la aleta de tiburóncura el cáncer, este mito surgió de que por muchos años se pensó que los tiburones no padecían de cáncer, sin embargo estudios recientes demuestran que SI lo padecen.

higado tiburonRecientes estudios confirman que las aletas de tiburón así como otros productos procedentes de los escualos contienen cantidades muy elevadas de mercurio que en muchos casos superan ampliamente las cantidades permitidas para el consumo humano.

Los tiburones, debido a estar situados en la cúspide de la cadena trófica marina y a que son nadadores activos que a lo largo de su vida filtran millones de litros de agua a través de sus branquias, acumulan en sus organismos cantidades de mercurio y otros metales pesados muy superiores a la de otros peces pelágicos. El mercurio es un metal pesado muy tóxico que se acumula en los organismos vivos y que no se elimina de forma natural. De hecho en los Estados Unidos y otros países está totalmente contraindicado el consumo de aleta de tiburón en niños y mujeres embarazadas por el riesgo de las malformaciones en el feto que comportan las elevadas cantidades de mercurio presentes en dichos productos.

aletasLa pesca de las aleta de tiburón es una gran  fuente de ingreso para países subdesarrollados. Esto no es tan así. El finning (de la palabra inglesa fin ‘aleta’) consiste en cortar solo la aleta del tiburon y lanzar el resto del animal al mar. Como la comercialización de las aletas es mucho más rentable económicamente, el resto del animal ni se embarca ni se aprovecha y, de esta manera, las bodegas de los barcos tienen más espacio para acumular más cantidad de aletas.

Independientemente de la brutalidad y crueldad de la acción, ya que normalmente el tiburón aún está vivo cuando se le retorna al agua, donde su único futuro consiste en morir agonizando lentamente en el fondo del mar, hay que añadir que esta práctica provoca un gran despilfarro de proteínas y de otros productos derivados de los tiburones porque tan solo supone el aprovechamiento de entre un 2-5% del animal. De esta manera se impide el procesado y el aprovechamiento del resto del tiburón en la costa, con la consiguiente amenaza para el desarrollo alimentario y socioeconómico de zonas costeras de muchos países pobres implicados en el problema.

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